El cierre definitivo del restaurante familiar Hits Kitchen en Comalcalco, anunciado este lunes 05 de enero a través de sus redes sociales, ha puesto de manifiesto una grave problemática de inseguridad que persiste en la región, a pesar del discurso oficial que minimiza o niega su existencia.
Aunque el establecimiento se despidió de su clientela con un emotivo mensaje de gratitud, la verdadera razón que se ha ventilado tras el cese de operaciones el pasado 01 de enero es el presunto cobro de piso y extorsión del que eran víctimas. De acuerdo con trascendidos, el aumento constante de las "cuotas" habría forzado a los dueños a tomar la dolorosa decisión de bajar sus cortinas.
La noticia ha generado una mezcla de sorpresa e indignación entre los comensales, quienes expresaron su pesar y agradecimiento al local, llegando incluso a pensar que solo se trataba de un periodo vacacional. Sin embargo, el fondo del asunto subraya la incapacidad o falta de voluntad de las autoridades locales y estatales para contener este tipo de delincuencia organizada que ahoga a los negocios.
El cierre de Hits Kitchen, una fuente de empleo y un punto de encuentro familiar, no es solo la pérdida de un restaurante, sino un síntoma alarmante de cómo la extorsión se ha convertido en un impuesto ilegal e insostenible que obliga a los emprendedores a abandonar sus proyectos. Este hecho contrasta dramáticamente con las promesas de seguridad y paz que reiteradamente emiten los altos mandos, evidenciando una desconexión crítica entre la realidad que viven los empresarios de Comalcalco y la narrativa gubernamental.










