TABASCO.- La tranquilidad se rompió en Estación Chontalpa, Huimanguillo, con el estruendo de balas. Un empresario limonero, harto de la ola de violencia, se convirtió en el protagonista de un sangriento enfrentamiento al frustrar un asalto a manos de dos despiadados motociclistas que sembraban el terror en la zona.
La balacera fue un acto de defensa desesperada. El productor, enfrentado a sus agresores, accionó su arma, defendiendo su vida y su patrimonio con una ferocidad inesperada. El resultado: uno de los presuntos asaltantes yacía sin vida en el pavimento, y su cómplice quedó tendido malherido.
Testigos del suceso, con el pánico aún visible en sus rostros, relataron que estos delincuentes eran el azote de las comunidades, responsables de una serie de robos recientes que mantenían en vilo a los habitantes. En medio del caos y la metralla —más de quince casquillos quedaron dispersos en la escena—, el productor salió ileso, un verdadero milagro.
La escena del crimen que ahora si estuvo bajo la vigilancia de efectivos de seguridad, fue el mudo testigo de la violencia que escaló hasta este desenlace fatal. Mientras la Fiscalía General del Estado inicia la investigación, un video circula, exponiendo la audacia criminal de los asaltantes en atracos previos en comercios aledaños, un macabro preludio al violento encuentro que culminó en tragedia. La comunidad se pregunta: ¿Es este un acto de justicia o una señal de que la desesperación está llevando a los ciudadanos a tomar la ley en sus propias manos?









