Un colapso en la red eléctrica nacional de Cuba el lunes sumió en la oscuridad a aproximadamente 10 millones de personas, según reportes del operador de la red del país. Este incidente subraya la grave crisis energética que atraviesa la isla, exacerbada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos que ha impactado severamente el ya frágil sistema de generación.
El Ministerio de Energía y Minas (Minem) confirmó en redes sociales la "desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN)", indicando que se están investigando las causas y se han activado los protocolos de restablecimiento. La nación se encuentra en una profunda crisis energética desde mediados de 2024, situación que se ha intensificado en los últimos tres meses debido a las restricciones petroleras estadounidenses, lo que está paralizando la economía y elevando el malestar social.
El proceso para restaurar el SEN es notoriamente lento y complejo, pudiendo prolongarse por días, según experiencias previas. Implica arrancar la generación con fuentes de fácil encendido (solar, hidroeléctrica, motores de generación) para proveer servicio a zonas pequeñas que se interconectan progresivamente. El objetivo primordial es suministrar energía suficiente a las centrales termoeléctricas del país, pilares de la generación cubana, para que puedan reiniciar operaciones y producir grandes volúmenes de electricidad.
Sin embargo, un obstáculo crucial distingue este apagón: la casi total escasez de diésel y fueloil para los motores de generación, consecuencia directa del bloqueo petrolero de EE. UU. Como explicó Lázaro Guerra, director general de Electricidad del Minem, la semana pasada tras otro apagón que afectó a seis millones de cubanos, energizar las termoeléctricas sin este combustible de rápida ignición representa un desafío significativo.
Antes de la desconexión total, Cuba ya anticipaba cortes de luz prolongados para la jornada, con la previsión de que, en el pico de demanda, hasta el 62% del país quedaría simultáneamente sin servicio.
Nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica, que normalmente aportan el 40% del mix energético, estaban fuera de servicio debido a averías o mantenimiento. Estas fallas no están ligadas al bloqueo (ya que usan mayoritariamente petróleo nacional), sino al deterioro y la falta crónica de inversión en estas infraestructuras obsoletas y con décadas de operación.
Expertos independientes señalan que la crisis energética cubana es el resultado de una combinación de infrafinanciación crónica del sector y las actuales sanciones de Estados Unidos.








