La gestión de Josefa González-Blanco al frente de la Embajada de México en Reino Unido concluye con un grave saldo: 16 denuncias formales por hostigamiento laboral y señalamientos de malos manejos de recursos públicos, que han deteriorado tanto el ambiente interno como la relación bilateral. Trabajadores y extrabajadores han descrito un entorno de amenazas, gritos y aislamiento como castigo, prácticas que generaron serias consecuencias médicas como crisis de ansiedad, incapacidades e incluso la pérdida de un embarazo, atribuida a la alta presión laboral.
La exembajadora es señalada por haber instaurado un clima de terror, utilizando frases como “Si yo digo que te hinques, te hincas” y recurriendo a un sistema de castigo conocido como “la congeladora”, donde al personal se le prohibía hablar, se le retiraba información y se le dejaba sin funciones. Este ambiente tóxico provocó la salida de al menos 40 funcionarios desde 2021, reduciendo la plantilla a menos de la mitad y paralizando la labor diplomática. Fuentes internas aseguran que la embajada no estaba operando, sin diálogo político ni cooperación activa.
A esto se suman acusaciones por el uso de presupuesto público para más de 100 eventos sociales anuales descritos como "fiestas sin agenda diplomática clara", con gastos cargados de forma irregular a partidas de administración e incluso intentando usar recursos destinados a protección consular.
A pesar de las resoluciones internas favorables a las víctimas por parte del Órgano Interno de Control y el Comité de Ética de la Cancillería, la exembajadora supuestamente se negó a acatar las recomendaciones. Designada por el presidente López Obrador en 2021, tras un escándalo previo por hacer esperar un avión comercial en 2018, González-Blanco abandona el cargo con la sombra de estos escándalos y la incógnita sobre si el gobierno mexicano le exigirá rendición de cuentas. Será sustituida por el exfiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero.








