
¡Épica, Drama y Gloria en el Centenario! Olmecas remonta un 1-3
Inmortaliza su pase a la serie de campeonato en 13 innings
En una noche grabada con fuego en la memoria del beisbol mexicano, los Olmecas de Tabasco firmaron una de las páginas más dramáticas e inolvidables de su historia. En el terreno hostil y sagrado a la vez del Parque Centenario 27 de Febrero, en Villahermosa, se libró una batalla a matar o morir: un séptimo juego de la Serie de Zona contra los Guerreros de Oaxaca que exigió hasta el último aliento y extendió el calvario y la pasión durante 13 eternas entradas.
El camino hacia la gloria exigió rozar la tragedia. Tabasco resurgió de las cenizas tras encontrarse al borde del abismo, abajo 1-3 en la serie. Con el corazón en la mano, los Olmecas hilaron tres victorias consecutivas para completar una remontada monumental. En el juego definitivo, tomaron ventaja de 3-0 gracias al ímpetu ofensivo e impulsadas de Jasson Atondo, José Godoy y Marco Hernández.
Pero la novela aún tenía pasajes de angustia reservados: Oaxaca reaccionó con fiereza anotando una carrera en la séptima, octava y novena entrada. Con un batazo productor de Juan Santana que puso el 3-3, los Guerreros amenazaron con la estocada final dejando las bases llenas, enviando el partido al limbo del extra inning. Fue entonces cuando la defensiva tabasqueña invocó el milagro. Agustín Ruiz se vistió de héroe absoluto en los momentos de mayor zozobra.
Con un brazo bendecido y un temple de acero, Ruiz firmó asistencias de leyenda: en la octava y en la décima entrada fusiló en el plato a Jorge Flores para evitar el zarpazo letal de Oaxaca, y más tarde sorprendió a Luis Barrera en segunda base para completar una doble matanza espectacular que hizo retumbar las tribunas.
En el episodio decimotercero, la tensión amenazaba con paralizar el aliento de los miles de aficionados. Francis Peguero subió a la loma con la responsabilidad del universo sobre sus hombros. Tras lanzar tres entradas majestuosas sin admitir daño, el relevista enfrentó una amenaza crítica con hombres en segunda y tercera. Mostrando coraje y frialdad pura, Peguero dominó el peligro para colgar el cero y dejar la escena servida para el destino.
El clímax liberador llegó en la parte baja de ese mismo inning. El omnipresente Agustín Ruiz abrió tanda encendiendo la mecha con un sencillo. Acto seguido, el receptor Alan Mendoza se paró en la caja de bateo dispuesto a inmortalizarse. Al escuchar el crujido de su madero, el tiempo se detuvo en Villahermosa: la bola viajó con fuerza descomunal entre los jardines izquierdo y central hasta superar la barda. Un cuadrangular de oro para sellar el 5-3 final, dejar tendidos en el campo a los Guerreros y desatar la locura colectiva en un Parque Centenario que explotó en júbilo. Tabasco eliminó a Oaxaca y con gallardía selló su pase a la Serie de Campeonato de la LMB, donde chocarán a partir del sábado contra los Pericos de Puebla en busca del título.
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Gerardo García Gamas
Apasionado de la fotografía .



