Villahermosa, Tabasco - El esperado arranque del programa de reemplacamiento vehicular en Tabasco se vio opacado por fallas técnicas en la aplicación "Llave Tabasco", la herramienta digital que el gobernador Javier May Rodríguez ha impulsado como la vía segura y cómoda para realizar trámites. La jornada de este lunes, primer día oficial para el canje de placas, dejó a muchos ciudadanos con las ganas de cumplir con su obligación de forma virtual.
Mientras que en las oficinas de Base 4 y la Secretaría de Administración y Finanzas se observaron largas filas —la misma situación que se buscaba evitar—, la plataforma digital no fue la "llave" que abrió la puerta a la eficiencia, sino que se convirtió en un obstáculo.
El propio gobernador tuvo que reconocer las interferencias en el sistema, aunque aseguró que el área de tecnologías ya estaba atendiendo la situación para que la aplicación funcionara "de manera correcta y estable". No obstante, la desconfianza ciudadana, que el mandatario admitió que ya existe y que prefiere el trámite presencial, solo se vio reforzada por este desliz digital.
Irónicamente, el llamado de Javier May a usar la aplicación, destacando que es una herramienta confiable y que evitaría las aglomeraciones, coincidió con el momento en que a muchos se les "trabó la llave", obligándolos a considerar la vía presencial.
Las autoridades informaron que el equipo técnico actuó de inmediato y que el sistema ya estaba restablecido. Sin embargo, el mal sabor de boca quedó en el debut de la herramienta, poniendo en entredicho la efectividad de los "servicios digitales eficientes, seguros y accesibles" que promete el gobierno estatal. El costo de las placas es de $1,697 pesos para automóviles y $566 para motocicletas, precios que, a pesar de las fallas, se mantendrán hasta la actualización de la UMA en febrero.
El periodo para el canje de placas se extiende hasta el 30 de abril de 2026, con atención presencial de lunes a viernes y sábados. La promesa es que la "Llave Tabasco" permita el trámite en línea sin restricción de día ni horario, una comodidad que, por ahora, tuvo un inicio agridulce.









