El año 2026 en Celaya, Guanajuato, se inauguró con el descubrimiento de un cuerpo masculino, de aproximadamente 30 años, sepultado de forma clandestina, marcando el primer caso de muerte violenta del año.
El macabro hallazgo tuvo lugar en una zona de parcelas de la colonia La Resurrección, en la comunidad de Rincón de Tamayo, al sur del municipio.
El cadáver fue encontrado enterrado bajo un árbol, a unos 50 metros de la vivienda más cercana. La víctima estaba envuelta en cobijas y presentaba signos avanzados de descomposición, lo que sugiere que llevaba al menos una semana en el lugar.
Fueron los propios habitantes de la zona quienes dieron la alerta a las autoridades tras percibir olores fétidos.
Tras el reporte, la zona fue asegurada por elementos de la Policía Municipal, la Guardia Nacional y el Ejército mexicano.
Posteriormente, agentes de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato realizaron las diligencias correspondientes, incluyendo la exhumación del cuerpo. El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense para la necropsia de ley, con el objetivo de determinar la causa de la muerte y lograr su identificación.
Hasta el momento, la víctima permanece sin identificar y no se ha reportado la detención de ninguna persona relacionada con el crimen.
Este hallazgo se suma a una reciente ola de violencia en Guanajuato. Diciembre de 2025 cerró con cifras alarmantes: siete masacres y un total de 151 asesinatos. Además, durante la madrugada del 1 de enero de 2026, al menos ocho personas resultaron heridas de bala en distintos municipios, siendo León el que concentró la mayoría de estos incidentes.
La Secretaría de Seguridad local también reportó un incidente no relacionado con arma de fuego: un niño de 11 años fue hospitalizado con lesiones graves en la mano a causa de la explosión de un artefacto pirotécnico (cohete).








