San Cristóbal de las Casas, Chis.- El miedo se ha apoderado de la costa de Chiapas. Un escalofriante suceso ha roto la frágil paz de Huixtla, la tierra del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Enrique Palomeque, conocido como "El Junior", hijo del alcalde Régulo Palomeque Sánchez, fue víctima de un secuestro brutal y una tortura atroz a manos de presuntos criminales.
El terror se desató el pasado martes 25 de noviembre. Enrique y un acompañante fueron arrebatados violentamente de las calles de la cabecera municipal. Las horas siguientes fueron un infierno. Mientras las familias dormían, el joven hijo del edil era sometido a un calvario de golpes y vejaciones, un mensaje de violencia que cimbró las estructuras del poder local.
La noticia corrió como pólvora helada. Inmediatamente, la fuerza del Estado se desplegó con una furia desesperada. Elementos del Ejército, la Guardia Nacional, la Policía Estatal y Municipal montaron un operativo masivo. La búsqueda fue aérea y terrestre: un helicóptero Black Haw de la Secretaría de Seguridad del Pueblo rasgó el cielo, mientras soldados y policías peinaban cada rincón de la zona rural y baja de la microrregión.
La angustia se extendió por horas interminables, hasta que, al día siguiente, la pesadilla terminó: Enrique Palomeque fue liberado. Pero el alivio vino con una imagen desgarradora. El joven fue encontrado con lesiones en diversas partes de su cuerpo, testimonio mudo de la barbarie a la que fue sometido.
La Secretaría de Seguridad Pública de Chiapas informó que, durante el operativo, cinco presuntos criminales del temido Cártel de Sinaloa fueron detenidos en Huixtla. Sin embargo, en un velo de misterio e incertidumbre, las autoridades no confirmaron si estos arrestos estaban directamente relacionados con el secuestro y tortura de Enrique.
Mientras Huixtla intenta recuperarse del shock, a solo 42 kilómetros de distancia, la sombra de la violencia sigue alargándose. En Mazatán, la Fiscalía de Chiapas recordó una desaparición que lleva once meses en el silencio: Mailing Álvarez Bravo, de 41 años, y su hijo Samei Armando Reyes Álvarez, de 15, isleños de la comunidad San José El Hueyate, de quienes nada se sabe desde el 21 de diciembre de 2024. El miedo no tiene fronteras en Chiapas, y la liberación de un hijo del poder no logra acallar el escalofrío de la inseguridad que azota a toda la costa.









