
Tras una larga estela de protestas ciudadanas y constantes cuestionamientos de la oposición legislativa, el Gobierno del Estado informó que Petróleos Mexicanos (Pemex) se ha comprometido a apagar dos de los tres mecheros que operan en el campo Agave, en el municipio de Teapa. La medida, programada para ejecutarse a partir del mes de octubre, busca mitigar las emisiones contaminantes que, según denuncian pobladores y productores, han afectado gravemente la salud pública y la productividad agrícola de la región.
El anuncio del gobernador Javier May Rodríguez surge como una respuesta a una de las exigencias más recurrentes en la zona de la Sierra. Durante meses, los habitantes de comunidades aledañas a los campos petroleros han reportado afectaciones recurrentes, desde problemas respiratorios e irritación ocular hasta daños directos en la calidad del "oro verde" —la producción platanera local—, cuyas plantaciones han presentado pigmentaciones inusuales atribuidas a la lluvia ácida y el hollín derivados de la actividad petrolera.
La situación ha sido objeto de críticas constantes por parte de diversos actores políticos. La diputada de Movimiento Ciudadano, Patricia Lanestosa Vidal, ha sido una de las voces más activas en la tribuna, denunciando de manera reiterada el incumplimiento de los acuerdos por parte de la paraestatal. La legisladora ha señalado en múltiples ocasiones que la falta de procesamiento de daños y la opacidad en los estudios de impacto ambiental han dejado en total vulnerabilidad a las familias de Jalapa y Teapa.
Para diversos sectores políticos, la desarticulación de estos focos de contaminación no puede limitarse a una acción correctiva tardía. En el Congreso local, integrantes de la oposición han enfatizado que el cese de los mecheros es una demanda de justicia social que debe ir acompañada de un resarcimiento real por las afectaciones sufridas durante años.
Aunque el anuncio del Ejecutivo estatal marca un precedente en la atención a las inquietudes ciudadanas tras los recorridos por la Batería de Separación Bakté, la población mantiene una postura de vigilancia. Los residentes de comunidades como Río Viejo y las zonas cercanas al corredor Parrilla-Playas del Rosario han advertido anteriormente que la problemática es estructural y no se limita a un solo campo, por lo que esperan que el apagado de los mecheros en Agave sea solo el primer paso de un plan integral de remediación ambiental que garantice la seguridad y el desarrollo de la región.
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Gerardo García Gamas
Apasionado de la fotografía .



