
La noche era joven en el majestuoso Estadio Cuauhtémoc, y la expectación se podía cortar con un cuchillo. Javier Aguirre, con el alma en la mano y la responsabilidad de millones de corazones a cuestas, presentó a una Selección Mexicana que, aunque aún se pulía en el camino hacia el Mundial de 2026, salió a responder al incondicional amor de su afición.
Con un esfuerzo que honró la camiseta, el Tricolor se impuso por 2-0 ante el aguerrido equipo de Ghana, un triunfo que no solo hiló su sexto partido sin conocer la derrota en este año, sino que también sirvió como un reencuentro emotivo con la victoria. Tras los empates de marzo ante Portugal y Bélgica, la Selección Nacional volvió a sonreír, cosechando un triunfo vital en el antepenúltimo ensayo antes de la gran cita mundialista. Solo quedan Australia y Serbia en el horizonte para afinar los últimos detalles.
El "Vasco" nos regaló un momento inédito al alternar la portería entre la promesa de Raúl Rangel y el siempre confiable Carlos Acevedo. Fue también la noche del regreso para dos pilares, Edson Álvarez y Luis Chávez, que volvieron a sentir el calor del público. La invaluable ayuda de los sparrings nacionales fue el motor silencioso detrás de la intensa preparación.
Apenas al minuto 2, Brian Gutiérrez desató la primera explosión de júbilo. Con la afición aún tomando sus asientos en el Cuauhtémoc, el joven de Chivas demostró la urgencia de su talento. Alexis Vega nos hizo soñar con un golazo de cabeza que, aunque invalidado por un fuera de juego, confirmó que la Selección jugaba con el corazón, una sinfonía que los 41 mil 235 almas presentes no dejaban de corear.
El golpe final llegó al minuto 54, un momento de redención y gloria para Guillermo Martínez. El "Memote", recién ingresado y en su ex-casa, clavó el segundo y definitivo tanto, dándole la tranquilidad al equipo de Aguirre. Fue un grito al cielo que demostró a sus críticos que su fútbol sigue más vivo que nunca.
México volvió a ganar, y lo más importante, volvió a enamorar a su gente. Este ensayo fue una promesa cumplida. Solo quedan dos pruebas más antes de la gran fiesta, pero esta noche, México y Javier Aguirre pueden dormir con el alma en calma, sabiendo que el camino se recorre con pasión y entrega.
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Gerardo García Gamas
Apasionado de la fotografía .



