
En el béisbol, como en la vida, la última palabra nunca está dicha. Los Guerreros de Oaxaca escribieron una de esas páginas doradas que erizan la piel y quedan grabadas en la memoria de la afición, firmando una remontada de época al vencer 12-8 a los Olmecas de Tabasco para colocarse al frente 2-1 en la Serie de Zona de la Liga Mexicana de Béisbol.
El camino hacia la gloria estuvo repleto de espinas. Aunque Oaxaca tocó la puerta primero con una anotación de Luis Barrera impulsada por Alexi Amarista en el amanecer del juego, el destino tenía preparado un guión de puro sufrimiento. Los Olmecas respondieron con la fuerza de un huracán; Randy Romero desató la locura local con un doblete productor de tres carreras, liderando un ataque implacable que colocó una pesada losa de 5-1 en contra de los bélicos.
Pero este equipo lleva el coraje en el nombre. Con el alma por delante, la rebelión oaxaqueña comenzó a fraguarse en la tercera y cuarta entrada. Hit a hit, con la astucia de Marco Hernández y un oportuno elevado de sacrificio de Agustín Ruiz, la distancia comenzó a acortarse. A pesar de que Tabasco volvió a morder para poner el juego 7-5 en el sexto episodio, la fe de los visitantes seguía intacta.
Y entonces, llegó la fatídica séptima entrada. Ese momento donde los hombres se convierten en héroes.
Con la tensión flotando en el aire, Juniel Querecuto negoció un pasaporte de oro y Leonel Valera encendió la mecha con un sencillo productor. Pero el golpe de gracia, el que hizo estallar las emociones, salió del bate de Jorge Flores: un soberbio doblete que barrió las bases, dándole la vuelta al drama para poner a Oaxaca al frente 9-7. El dugout de los Guerreros era un manicomio de abrazos y gritos de guerra.
La ofensiva bélica, insaciable y hambrienta de triunfo, no se detuvo ahí. Impulsados por el momento, Yonathan Daza, Alexi Amarista y Juan Santana castigaron de nuevo para sellar un rally definitivo de siete carreras entre la séptima y la octava entrada, transformando la incertidumbre en una imponente ventaja de 12-7.
Tabasco intentó una última y desesperada reacción en la octava baja, anotando dos carreras que hicieron contener el aliento a los espectadores. Sin embargo, el pitcheo y la defensa de Oaxaca resistieron a pie firme, apagando el fuego para decretar el definitivo 12-8.
Oaxaca completó una remontada heroica y tomó una ventaja crucial de 2-1 en la Serie de Zona. No fue solo una victoria en la pizarra; fue una demostración de garra, orgullo y un corazón indomable que hoy hace soñar a todo el estado con la gloria del campeonato.
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Williams Coliaza Sánchez
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