
Mundial 2026: Entre el júbilo futbolero y el grito de justicia
Una jornada de contrastes donde la inauguración y el triunfo del Tricolor convivieron con las protestas por la crisis de desaparecidos en México
El 11 de junio de 2026 marcó un inicio de Copa del Mundo sin precedentes, donde la euforia deportiva y el reclamo social compartieron el mismo escenario, creando una atmósfera profundamente contrastante en la Ciudad de México. Mientras el Estadio Ciudad de México vibraba con el triunfo del Tri, las calles se convertían en el epicentro de la exigencia por justicia.
10:00 horas | Memorial de ausencias en el Ángel: La jornada inició con la movilización de colectivos de madres buscadoras en el Ángel de la Independencia. Entre banderas y la indiferencia de los primeros aficionados, las activistas realizaron actividades deportivas y colocaron fichas de búsqueda con consignas como “México campeón en desaparición”, transformando el lugar del festejo oficial en un espacio de memoria para los más de 133 mil desaparecidos en el país.
Pre-partido | La marcha y el choque en Santa Úrsula: Paralelamente, una movilización encabezada por colectivos antimundialistas y estudiantes de la UNAM partió de Ciudad Universitaria hacia el Estadio Ciudad de México. Al llegar a la colonia Santa Úrsula, fueron interceptados por policías capitalinos. El encuentro derivó en un enfrentamiento de aproximadamente una hora, con lanzamiento de piedras, petardos y la quema de vehículos, dejando varios lesionados y al menos tres detenidos.
11:43 horas | La burbuja de la inauguración: Dentro del Estadio, el tono cambió radicalmente. La ceremonia inició con música prehispánica y un espectáculo musical encabezado por figuras como Shakira, Belinda, Maná y J Balvin. Ante 75 mil almas y tras el emotivo Himno Nacional interpretado por Alejandro Fernández, el recinto se entregó a la fiesta.
El Partido | Triunfo del Tri: El balón rodó y México cumplió con su objetivo histórico al superar 2-0 a Sudáfrica, con goles que desataron la euforia. Mientras en bares y restaurantes de la Zona Rosa los aficionados celebraban sin restricciones, en las periferias del estadio, colectivos de búsqueda continuaban su labor, señalando la indolencia de un país que prefiere embellecer sus calles antes que localizar a sus ciudadanos.
Esta jornada no fue solo el inicio del torneo; fue el espejo de un México dividido. La victoria deportiva en la cancha contrastó con la realidad de miles de familias que, con megáfonos en mano, recordaron que, mientras el futbol celebra, la deuda de justicia sigue pendiente.
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Gerardo García Gamas
Apasionado de la fotografía .



