El Congreso del Estado de Tabasco recibió este martes una iniciativa de ley crucial que busca saldar la deuda histórica con las mujeres al incorporar el reconocimiento legal y la tipificación de la violencia ácida, mediática y digital. La propuesta de reformas a la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia fue presentada por el diputado Elías Othoniel Madera Cordero, destacando que la iniciativa surge para nombrar y sancionar legalmente agresiones que, por décadas, han permanecido en el silencio institucional.
El acto de presentación contó con la presencia de la activista y sobreviviente de ataque con ácido, María Elena Ríos Ortiz, impulsora de la "Ley Malena". El legislador enfatizó que la violencia contra las mujeres es una problemática estructural, sustentada en relaciones desiguales de poder, y que la falta de reconocimiento institucional de diversas formas de agresión ha provocado el silencio forzado de miles de mujeres.
Uno de los ejes centrales de la reforma es la tipificación de la violencia ácida, un ataque que, como el sufrido por María Elena Ríos en 2019, busca causar daño permanente, anular la identidad y el proyecto de vida de la víctima, constituyendo un intento de feminicidio. Madera Cordero señaló que este tipo de agresión representa una profunda fractura social y debe ser abordado legalmente. La iniciativa define la violencia ácida incluyendo el uso de líquidos corrosivos, irritantes, inflamables o sustancias a altas temperaturas, para garantizar una protección amplia.
A la par de la violencia ácida, la iniciativa aborda las nuevas modalidades de agresión derivadas del uso de tecnologías y medios de comunicación. La propuesta busca que la ley estatal reconozca expresamente la violencia digital y mediática, la cual se materializa a través de acoso, difusión no consentida de contenido íntimo, cosificación y reproducción de estereotipos de género. Estas conductas crean entornos hostiles y vulneran derechos esenciales de las mujeres como la intimidad, la seguridad y la dignidad.
María Elena Ríos relató su experiencia de revictimización y la minimización inicial de su agresión, que fue clasificada como una "lesión simple" a pesar de haber sido perpetrada por cinco hombres. Subrayó que la violencia con sustancias químicas tiene raíces históricas machistas y su invisibilidad legal había normalizado la práctica. Expuso que la cifra de casos a nivel nacional podría duplicarse por la falta de registros y el temor a denunciar.
Finalmente, la activista insistió en que la legislación debe ser integral, garantizando no solo la sanción penal, sino también la atención especializada y completa a las sobrevivientes, que requiere un proceso prolongado, costoso y doloroso de recuperación médica y psicológica. La reforma presentada en Tabasco busca fortalecer el marco normativo de derechos incorporando un enfoque preventivo, de atención integral y de protección efectiva contra todas las formas de violencia de género.








