TABASCO. En plena temporada de calor, los comerciantes de bebidas refrescantes en Tabasco enfrentan una drástica caída en sus ventas debido al receso escolar, un periodo que reduce significativamente la afluencia de clientes.
A pesar de las altas temperaturas que invitan a consumir jugos, licuados, aguas frescas y pozol, los negocios locales reportan pérdidas de entre el 40% y el 50%, lo que ha obligado a los vendedores a ajustar sus estrategias para minimizar el impacto económico.
Liliana Hernández, propietaria de "Jugos y Licuados Raquel" desde hace una década, explica que la ausencia de estudiantes ha mermado sus ingresos: "Ha bajado un 50% porque mucha gente sale de vacaciones y hay poca afluencia".
Para evitar pérdidas, Hernández ha optado por reducir sus inversiones, comprando menos frutas y ajustando los insumos al día según las ventas. "Lo compramos al día, a como vamos viendo las ventas, porque algunas frutas se echan a perder", agrega, destacando el desafío adicional del aumento en los precios de las materias primas.
Por su parte, Liliana del Carmen Colohua, quien lleva casi 30 años vendiendo pozol, comparte una experiencia similar. Durante el receso escolar, sus ventas han caído de 20 kilos diarios a tan solo 5 u 8 kilos.
"La semana pasada fue muy dura, no hay estudiantes que pasen a comprar", lamenta. Sin embargo, su producto tiene una ventaja: el pozol, incluso cuando se agria, sigue siendo atractivo para clientes fieles que lo buscan al día siguiente a menor precio, permitiéndole recuperar parte de su inversión.
'SOBREVIVIENDO EN LAS QUINCENAS'
Ambas comerciantes coinciden en que las quincenas son un salvavidas en esta temporada baja. "En los días de quincena se mueve un poco más, pero no es como en tiempo de clases", señala Hernández.
Mientras tanto, Colohua destaca que, a pesar de la competencia entre pozoleros, cada vendedor tiene un sabor distintivo que le asegura clientela fija. "Cada quien tiene sus clientes, porque el pozol no sabe igual en todos lados", explica.
La competencia entre vendedores de bebidas refrescantes es otro desafío, ya que los clientes se reparten entre los locales. Empero, tanto Hernández como Colohua mantienen el optimismo, confiando en que la situación mejorará con el regreso a clases.
"De septiembre en adelante todo se regulariza", asegura Hernández, quien identifica los meses de noviembre y diciembre como su mejor temporada, cuando los clientes gastan más gracias a los bonos navideños. Colohua, por su parte, adopta una postura resiliente: "No nos desesperamos, sabemos que tarde o temprano se venderá, y lo que salga es bienvenido".
Con el receso escolar extendiéndose, la constancia es la clave para estos comerciantes. "Sabemos que en temporada de vacaciones las ventas bajan, pero hay que seguir viniendo diario, porque aquí es de persistencia", concluye Hernández.
Mientras tanto, los vendedores de bebidas refrescantes en Tabasco se preparan para capear el temporal, con la mirada puesta en el regreso a clases que promete reactivar sus negocios.