CdMx.- El caso de la brutal riña a las puertas de la Secundaria Diurna 324, en la colonia La Draga, Tláhuac, donde el adolescente Jeremy, de 15 años, fue apuñalado y hoy lucha por su vida, ha revelado un oscuro telón de fondo que estremece a la comunidad. Lo que comenzó como una investigación de acoso escolar ha dado un giro aterrador, sugiriendo que la violencia es una herencia, una fatalidad marcado desde la cuna para algunos jóvenes de la zona.
Diego Kevin “N”, de 14 años, el agresor hoy vinculado a proceso, no solo hirió gravemente a su compañero Jeremy, al punto de que le han extirpado el bazo y la vesícula y presenta perforaciones en pulmones y riñón; sino que, de acuerdo con las pesquisas de la Fiscalía capitalina, pudo haber estado reaccionando a un patrón de violencia que trasciende el bullying juvenil.
Mientras Jeremy, el herido, es señalado por sus compañeros como un abusador que extorsionaba y golpeaba a quienes se negaban a pagarle, la sombra del crimen organizado se proyecta sobre su familia. Jeremy no es un estudiante cualquiera; su apellido coincide con el de “Los Borregos”, un violento clan vinculado a despojos, extorsiones y narcomenudeo en Tláhuac. Testimonios recogidos por la Policía de Investigación sugieren que la “víctima” era, en realidad, el matón de la secundaria, y que exigía dinero, un escalofriante reflejo de las actividades de su estirpe.
Diego Kevin, quien supuestamente portó la navaja ante el acoso y las amenazas —incluso hacia su propio hermano—, se encuentra detenido. Pero en este infierno de crimen y miseria, la frase “la infancia es destino” resuena con una trágica verdad. El agresor, acorralado y desesperado ante un entorno moldeado por la violencia criminal, parece haber sido empujado a tomar un camino sin retorno, una cruel fatalidad impuesta por un contexto donde la ley del más fuerte, la que dictan grupos como “Los Borregos”, se impone incluso en los patios de la escuela.
La riña no terminó con la puñalada. Amigos y familiares de Jeremy, plenamente identificados y presuntos integrantes de la red delictiva, se abalanzaron sobre Diego Kevin para golpearlo. La Fiscalía indaga si este acto de “justicia” callejera fue una represalia directa del clan.
Por el momento, Diego Kevin es el único detenido. Pero las autoridades profundizan en la conexión entre Jeremy y el clan de “Los Borregos”, un grupo cuyo líder, presuntamente Mario Gerón, "El Borrego", tiene a otros parientes en prisión. La pregunta en el aire es: ¿Hasta qué punto la herencia de la violencia está marcando el destino de estos jóvenes, transformando el bullying escolar en un ajuste de cuentas de bajo nivel?
Mientras Jeremy permanece intubado en terapia intensiva en el hospital de Legaria, con daños vitales que confirman la gravedad del ataque, la tragedia de Tláhuac expone una realidad brutal: para muchos, la inocencia de la adolescencia es apenas una ilusión, y el destino criminal de la familia se convierte en una condena para el hijo.








