
¿Cuándo pintó realmente Van Gogh «La noche estrellada»?
La ciencia resuelve el gran misterio 137 años después
Todos conocemos la escena: remolinos dorados, cipreses oscuros y una Luna resplandeciente en forma de medialuna. Durante más de un siglo, historiadores y científicos dieron por hecho que Vincent van Gogh inmortalizó el cielo del sur de Francia una madrugada de junio de 1889. Sin embargo, algo en la física de los astros no encajaba.
Un equipo de investigadores surcoreanos decidió simular informáticamente el firmamento nocturno de aquel año. ¿Su conclusión? No fue junio. El cuadro más famoso del arte postimpresionista retrata, con sorprendente precisión, las primeras horas del 22 de julio de 1889.
El gran desencadenante de esta investigación fue una inconsistencia astronómica bastante curiosa. A mediados de junio de 1889, la Luna se encontraba en una fase gibosa menguante: un satélite brillante y rechoncho que ocupaba el 63% de la superficie visible. Si Van Gogh se hubiera asomado a la ventana del sanatorio de Saint-Rémy en esas fechas, habría visto una Luna casi llena, completamente distinta al delgado "croissant" que plasmó en su lienzo.
En cambio, al viajar en el tiempo simulación mediante hasta la madrugada del 22 de julio, los astrofísicos encontraron la pieza que faltaba: la Luna mostraba apenas un 28% de iluminación. Coincidencia total con la forma de uña que resplandece en la pintura.
Pero la Luna no estaba sola. A aquella misma hora exacta del 22 de julio, el planeta Venus relucía en el firmamento exactamente en la misma posición y con el mismo brillo deslumbrante con el que aparece pintado junto al ciprés principal.
Además, mediante análisis estadísticos de formas, el estudio reveló que las misteriosas estrellas centrales no fueron inventadas. Van Gogh estaba observando el cúmulo de las Híades en la constelación de Tauro, mezclando la realidad que contemplaba con su inconfundible pincelada imaginativa.
Para confirmar la teoría, los científicos combinaron la astronomía con la historia clínica del genial pintor. Revisaron las cartas dirigidas a su hermano Theo y cotejaron los registros del clima de la época. Todo apunta a que la famosa crisis de salud de Van Gogh ocurrió días después de lo estimado, dejándole el campo libre para inspirarse en aquella mágica velada estival.
Aun cuando el arte siempre guarda un margen de misterio e interpretación, este viaje en el tiempo demuestra que detrás del pincel convulsionado de Vincent había también un observador atento de la naturaleza. Y tú, ¿te habías fijado alguna vez en estos detalles celestiales al mirar la obra?
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Alejandra Peralta .
Mexicana de 28 años. Me gusta la lectura, viajar y disfrutar de la vida.
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