La calma de la noche se hizo añicos con el estruendo de la violencia que, por segunda vez en poco tiempo, tiñe de sangre la zona centro de Villahermosa. El bar Cachorros, ubicado sobre la concurrida avenida Hermanos Bastar Zozaya, fue el escenario de un nuevo y brutal tiroteo este sábado, desatando el pánico y una frenética movilización de los servicios de emergencia y las fuerzas del orden.
No es un incidente aislado; es un escalofriante recordatorio de que el peligro acecha en cada esquina.
En medio del caos, la peor noticia se confirmó: la ráfaga de balas dejó un saldo preliminar de dos personas gravemente heridas. En una carrera contra el tiempo, ambos lesionados fueron trasladados de urgencia al Hospital Regional de Alta Especialidad Gustavo A. Rovirosa. Sin embargo, fuentes extraoficiales y el ambiente sombrío que rodea el hecho sugieren que el estado de salud crítico de las víctimas podría confirmar, de manera inminente, que este se sumará a la lista de incidentes con víctimas mortales, convirtiéndose en el segundo evento trágico que enluta la zona.
El área se ha transformado en una escena de crimen acordonada, un mudo testigo de la impunidad y la creciente inseguridad. Mientras los peritos recogen las evidencias y los ecos del horror se disipan, las autoridades guardan un silencio sepulcral. Hasta el momento, no hay información oficial sobre la identidad de los atacantes, ni el móvil de esta agresión que reaviva la herida abierta por el anterior tiroteo mortal.
La comunidad exige respuestas, pero la única certeza es el miedo que se ha apoderado de las calles, la dolorosa sensación de que la vida en esta zona pende de un hilo cada vez más delgado. La noche termina, pero la pesadilla continúa.








