
CUNDUACÁN, TABASCO. – La tranquilidad de la ranchería Libertad Segunda se quebró abruptamente esta noche. El eco de una ráfaga de disparos irrumpió en la calma de la carretera, marcando el inicio de una nueva tragedia que vuelve a poner a Cunduacán bajo el asedio de la violencia.
Vecinos de la zona, testigos involuntarios del terror, alertaron a las autoridades tras escuchar cómo el fuego cruzado silenciaba la noche. Al llegar al lugar, elementos de la Policía Estatal se adentraron en un camino de terracería, una ruta clandestina que sirve como paso irregular, donde la oscuridad escondía un hallazgo atroz: tres cuerpos —dos hombres y una mujer— yacían inertes sobre el suelo polvoriento, marcados por el rastro indeleble de los impactos de bala.
El lugar fue acordonado de inmediato por personal de la Fiscalía General del Estado, cuyos peritos comenzaron el lúgubre levantamiento de indicios. Sin embargo, bajo el velo del misterio, la identidad de las víctimas permanece como una incógnita, y el móvil de la ejecución, como un enigma que la investigación deberá despejar. Por ahora, no hay rastro de los agresores; solo queda el silencio de una zona que, una vez más, se convierte en escenario de un crimen sin rostro y sin detenidos.
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Redacción SINTEXTO Noticias
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