
Cae el 'tirador de la Atlixcáyotl': Fin a cacería humana que paralizó a Puebla
Su captura desató un enfrentamiento armado
Puebla, Pue. – El terror que se escondía entre el tránsito cotidiano de la Vía Atlixcáyotl finalmente tiene un rostro y, a partir de hoy, una celda. Durante seis meses, miles de automovilistas transitaron por esta vía con el miedo instalado en el asiento del copiloto, preguntándose si el siguiente disparo vendría de un francotirador oculto o de un agresor sin rostro. Ese misterio, que convirtió una carretera en un escenario de ruleta rusa, ha llegado a su fin.
La mañana de este 14 de julio, el silencio en el fraccionamiento Santa Fe —en la exclusiva zona de Angelópolis— se rompió con el estruendo de un enfrentamiento armado. No era un robo, ni un altercado vecinal; era el punto final de una de las cacerías más intensas de los últimos tiempos en Puebla. Rafael “N”, el presunto “tirador de la Atlixcáyotl”, fue acorralado por agentes federales y ministeriales. Lejos de entregarse, el sospechoso respondió con fuego, provocando un intercambio de balas que alertó a toda la zona residencial, resguardada de inmediato por elementos del Ejército Mexicano.
El enigma comenzó a escribirse en enero, cuando la violencia no distinguió edad. Un niño de apenas ocho años, que viajaba con su familia, fue alcanzado por una bala en la mandíbula mientras transitaba cerca del Periférico Ecológico. La recuperación del menor fue un milagro, pero el trauma marcó el inicio de una psicosis colectiva que se extendió hasta junio.
Desde ese primer disparo, la Vía Atlixcáyotl —la arteria principal de la capital— se volvió territorio prohibido tras el atardecer. Autobuses de transporte público, repartidores en motocicleta, conductores de autos compactos y familias enteras fueron blanco de una violencia sin sentido. El conteo oficial de la Fiscalía General del Estado (FGE) registra al menos 10 denuncias: una por tentativa de homicidio calificado y nueve por daños a propiedad ajena.
"Todas las personas escuchaban impactos, pero nadie venía a denunciar", confesó José Luis Hernández González, titular de la Fiscalía de Investigación Metropolitana. Fue precisamente el cambio en la cultura de denuncia, sumado a un operativo de inteligencia desplegado a mediados de junio, lo que permitió a las autoridades reconstruir las trayectorias de las balas y, finalmente, ubicar al agresor en su propio refugio.
La detención de Rafael “N” no solo cierra una carpeta de investigación; restaura, en parte, la tranquilidad de miles de ciudadanos que por meses ajustaron sus rutas para evitar ser la víctima número 11.
Mientras los peritos de la Fiscalía continúan con las diligencias para determinar el origen exacto de los ataques y desentrañar los motivos detrás de esta ola de agresiones, el detenido ya ha sido puesto a disposición de las autoridades. Puebla respira, pero la pregunta persiste: ¿cómo fue posible que un individuo mantuviera bajo asedio a una de las vialidades más transitadas del estado durante tanto tiempo? Por ahora, la justicia comienza su curso.
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Gerardo García Gamas
Apasionado de la fotografía .



