
Se fue por trabajo a CdMx terminó en un psiquiátrico
Su madre lucha por recuperarla tras impedimento de autoridades hospitalarias
El viaje de María Adela, la arquitecta de Chetumal que buscaba un sueño y encontró una pesadilla en la CDMX, es una historia de terror y desesperación que conmueve a México.
Con la promesa de un nuevo trabajo y una vida emocionante, María Adela, de 26 años, dejó Quintana Roo en enero. Pero la aventura se rompió en un silencio helador el 8 de abril, cuando sus mensajes a su madre, Cristina, se detuvieron. Una madre que llama a diario sabía que algo terrible había pasado.
Movida por un presentimiento que gritaba peligro, Cristina viajó a la inmensa Ciudad de México, donde descubrió el infierno: su hija no estaba desaparecida, sino incomunicada en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.
La verdad que desenterró es más oscura que cualquier ficción: María Adela fue ingresada por una "amiga" virtual, Georgina Reus, a quien conoció en Facebook y con la que apenas compartía un par de meses de convivencia. Lo más escalofriante es que Reus se erige ahora como la supuesta "responsable legal" de la joven, un hecho que la familia denuncia como una irregularidad mayúscula y que levanta la sombra de la trata de personas.
El reencuentro, un breve y agónico instante de tres minutos, destrozó a Cristina. Su hija, visiblemente aterrorizada y en crisis, solo pudo susurrar: "Me pasaron cosas, mamá... no te lo puedo decir". Después, corrió lejos, sumida en un estado de pánico que su madre jamás le había visto.
¿Qué le hicieron a María Adela? ¿Por qué fue internada sin el consentimiento de su familia? ¿Y por qué el hospital, amparado en la confidencialidad, se niega a dar el historial clínico a su propia madre?
Cristina, desgarrada por la impotencia, se enfrenta a un muro de silencio institucional. Denuncia que le mostraron un escrito de su hija pidiendo no ser contactada, un documento que supo falso porque María Adela estaba supuestamente firmado con un nombre que jamás usa para referirse a ella.
"Por amor a mi hija, voy hasta el fin del mundo", clama Cristina. Lleva casi un mes durmiendo a las puertas del hospital, ignorada por las autoridades, exigiendo ver a su hija y pidiendo una verdad que se esconde detrás de expedientes sellados.
La búsqueda de María Adela no terminó con su localización. Se transformó en una lucha desesperada de una madre contra un sistema que parece proteger a los captores. La pregunta que resuena es aterradora: ¿Cuántas mujeres más están atrapadas en la misma red de engaño, incomunicación y presunto secuestro?
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Alejandra Peralta .
Mexicana de 28 años. Me gusta la lectura, viajar y disfrutar de la vida.



