TABASCO. En la colonia Centro de Villahermosa, cuna del Barrio Mágico de la Zona Luz y cabecera del Centro Histórico, considerado la sede política del estado, existen centenares de daños a la infraestructura urbana. Calles y banquetas destrozadas, fugas de agua, drenajes a cielo abierto, alcantarillas tapadas por basura, son parte de la imagen que proyecta el primer cuadro de la ciudad.
Los desperfectos con los que conviven los ciudadanos diariamente no sólo afectan la apariencia de la cabecera de la zona comercial de mayor tradición en la capital, sino también representan un peligro para transeúntes. La conclusión a la que llegan sus visitantes es que "el corazón de Villahermosa se encuentra roto".
En este asentamiento de relevancia histórica-cultural, que en el siglo XVII constituyó la ruta comercial más importante de la región, dado que aquí atracaban las embarcaciones que llegaban al río Grijalva, alberga en la actualidad tres terminales de transporte público foráneo de primera y segunda clases que conectan a Tabasco con el país y facilitan la movilidad en el interior de la geografía estatal.
En su polígono también se asienta el centro de abasto más popular del estado: el mercado público "José María Pino Suárez", además del malecón "Carlos A. Madrazo", que a 10 meses de haber sido reinaugurado, tras una millonaria modernización, aún no consigue revertir las pérdidas de los negocios ni atraer a más visitantes.
En esta colonia se encuentran, además, el emblemático Parque Juárez; la Plaza de Armas, domicilio de los tres poderes del estado; y el puente peatonal Solidaridad, que comunica al primer cuadro de la ciudad con la populosa colonia Gaviotas.
Pese a la relevancia de la zona, Centro se encuentra abandonado y rezagado. A ello se debió la manifestación que un grupo de habitantes y comerciantes hicieron la mañana del lunes 16 de diciembre, en el cruce de las calles Carranza y Sánchez Magallanes, para exigir la reparación de la red de aguas negras que lleva tres años destruida.
A pesar del levantamiento de escritos y solicitudes durante meses, los daños no habían sido atendidos por las autoridades municipales, hasta que ese día el caos que provocó la protesta social obligó a que personal del Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) por fin diera la cara y se comprometiera a dejarlo arreglado esta misma semana.
“CORAZÓN ROTO”
Para Susana Méndez Jiménez, delegada saliente de la Zona #4 de la colonia Centro, la medida de presión resultaba inevitable.
“Si mi gente no hace el bloqueo, no vienen los del SAS a arreglar el problema”, puntualiza Susana Méndez. La delegación cuatro es la más chica de las seis que representan el primer cuadro de la ciudad, pero también demanda atención inmediata desde hace años. “Si caminas por las calles, te vas a topar con diferentes cosas: una fuga, un socavón”, recrimina la ex delegada.
Señala que ha habido arreglos en las calles, pero no han funcionado y hoy no son más que “parches” que con el tiempo se vuelven ineficaces.
Doña Susana responsabiliza al gobierno municipal por este abandono, ya que afirma que se han hecho los reportes correspondientes para informar sobre los desperfectos que proliferan en el sector. En el caso de registro del drenaje, menciona que ya se había echado andar un programa para ponerle tapas, pero se las han robado.
Ella precisa que la colonia Centro se divide en seis delegaciones, y en todas se pueden observar calles rotas y descuidas.
El testimonio de la señora Consuelo Arias Cabrera, quien es empleada de un comercio cerca de la terminal de ADO, hace aún más evidente que las condiciones de las calles no son las óptimas. A ella, una persona de edad avanzada, se le dificulta caminar diariamente por estas vías de comunicación en malas condiciones.
“Las banquetas están rotas, están todas descompuestas”, por lo que solicita a las nuevas autoridades, la atención prioritaria a esta situación que afecta a los ciudadanos. “Esperamos que el gobierno que hoy está trabajando se enfoque más en arreglar las calles, para eso pagamos impuestos nosotros los que trabajamos”, reprocha.
Como doña Consuelo, miles de ciudadanos más, de edad avanzada o simplemente personas con dificultades motrices, esperan el día en que las acciones comiencen a reparar el corazón de Villahermosa, un corazón que lleva años roto por la indiferencia de sus gobernantes.
















