Un avión cisterna KC-135 de Estados Unidos se estrelló en el oeste de Irak mientras apoyaba la ofensiva contra Irán, desencadenando afirmaciones encontradas sobre la causa del accidente y el destino de su tripulación.
El Comando Central del Ejército estadounidense (CENTCOM) confirmó la pérdida de la aeronave en un comunicado, indicando que el suceso ocurrió en "espacio aéreo aliado" durante la "Operación Furia Épica" y descartando que se debiera a "fuego hostil ni a fuego amigo". CENTCOM informó que dos aeronaves estuvieron involucradas, estrellándose una de ellas mientras la otra aterrizó sin problemas, y que las labores de rescate siguen en curso, sin ofrecer cifras de tripulantes a bordo.
Por otro lado, Irán, a través de agencias vinculadas a la Guardia Revolucionaria, afirmó que el avión fue derribado por un misil lanzado por grupos iraquíes, resultando en la muerte de toda la tripulación, la cual posteriormente cifró en seis personas.
Según las declaraciones recogidas por la agencia Tasnim, y citadas también por Fars, un vocero del Comando Unificado de Operaciones, Khatam al-Anbiya, señaló que el avión del Ejército estadounidense fue "alcanzado por un misil de los grupos de resistencia en el oeste de Irak", lo que provocó su caída y el fallecimiento de todos los que viajaban a bordo. Un comunicado posterior de la Guardia Revolucionaria confirmó seis víctimas mortales, precisando que el ataque se produjo mientras la nave cisterna repostaba una nave de combate "enemiga".
Este incidente ocurre en un contexto de intensificación de las hostilidades, en la segunda semana consecutiva de bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Paralelamente, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, ha amenazado con continuar atacando las bases estadounidenses en la región y mantener cerrado el Estrato de Ormuz. Cabe destacar que, el mismo jueves, el portaaviones USS Gerald Ford, que apoya la guerra desde el mar Rojo, sufrió un incendio que hirió a dos tripulantes.









