El aumento significativo en el precio de la gasolina, exacerbado por el conflicto en Irán, ha provocado un renovado e intenso interés en los vehículos eléctricos (VEs), consolidando su papel como alternativa económica y de futuro.
Compradores que no tenían en el escenario de su compra un conflicto internacional el año pasado impulsado por una visión a largo plazo y no por el costo del combustible, ahora ven un beneficio económico directo, al no tener que llenar el tanque de un SUV de gasolina en un contexto donde el precio promedio en Estados Unidos de la gasolina regular escaló a 3.57 dólares por galón, (unos 63 pesos mexicanos por casi cuatro litros) un salto considerable desde los 2.94 dólares del mes anterior unos 54 pesos mexicanos.
El encarecimiento del combustible, directamente ligado a la inestabilidad internacional, ha marcado un punto de inflexión. Lo que antes era una opción motivada por la sostenibilidad, ahora se percibe también como una estrategia inteligente para mitigar el impacto de la crisis geopolítica en el bolsillo del consumidor, impulsando la adopción masiva de los VEs.








