Los ácidos grasos Omega-3 podrían ofrecer protección contra el Alzheimer en mujeres, pero no así en hombres, a pesar de que las mujeres son estadísticamente más propensas a desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa.
Esta conclusión se desprende de un estudio pionero, publicado en Alzheimer's & Dementia: The Journal of the Alzheimer's Association, que comparó los niveles de lípidos esenciales en el organismo entre personas afectadas por la enfermedad.
Cristina Legido-Quigley, investigadora del King's College de Londres y autora principal del estudio, señaló que, sorprendentemente, no hubo diferencias en los lípidos entre hombres sanos y aquellos con deterioro cognitivo.
Sin embargo, en mujeres, la situación fue "completamente distinta". Dada la importancia de las grasas para la salud cerebral, este hallazgo podría explicar la mayor prevalencia de diagnósticos de Alzheimer en mujeres, especialmente después de los 80 años.
El equipo de investigación analizó muestras de plasma de 841 individuos: 306 con Alzheimer, 165 con deterioro cognitivo leve no relacionado con la enfermedad y 370 sin problemas cognitivos. Se midió la inflamación y el daño cerebral en todos los participantes.
Gracias a una avanzada técnica de detección, se pudieron analizar aproximadamente 700 tipos de lípidos presentes en la sangre. Entre ellos, los ácidos grasos Omega, considerados saludables por su composición "insaturada", a diferencia de los lípidos "saturados", que se consideran menos saludables.
En mujeres con Alzheimer, se observó una mayor cantidad de lípidos "no saludables" y una menor cantidad de ácidos grasos Omega, en comparación con el grupo de mujeres sanas.
Legido-Quigley enfatiza que "nuestro estudio sugiere que las mujeres deben asegurarse de consumir ácidos grasos Omega en su dieta, ya sea a través del pescado azul o de suplementos". No obstante, la relación causal entre la enfermedad de Alzheimer y los ácidos grasos aún no es definitiva. Por ello, la investigadora subraya la necesidad de "ensayos clínicos para determinar si modificar la composición lipídica puede influir en la evolución biológica de la enfermedad de Alzheimer".
Julia Dudley, jefa de investigación de Alzheimer's Research UK, concuerda en la necesidad de "seguir investigando" para comprender los mecanismos subyacentes a estas diferencias y si los cambios en el estilo de vida, incluida la dieta, pueden influir.
Además, aún no está claro si las diferencias biológicas en los lípidos entre sexos explican que en el Reino Unido dos de cada tres personas con demencia sean mujeres, ni si este efecto se replica en otros grupos étnicos.
Cabe destacar que, al menos desde febrero de 2020, una revisión de diversos estudios indicó que la mayoría encontró una relación entre el consumo de ácidos grasos Omega-3 y mejoras en distintas funciones cognitivas, como la memoria de trabajo, la función ejecutiva, la memoria verbal, la memoria a corto plazo y la rapidez de percepción.