Estados Unidos y el gobierno interino de Venezuela, presidido por Delcy Rodríguez, acordaron un mecanismo temporal para que Caracas utilice ingresos petroleros con el objetivo de "estabilizar" el país tras la captura de Nicolás Maduro y enfrentar la crisis fiscal y de almacenamiento de crudo, según reveló el secretario de Estado, Marco Rubio, ante el Senado.
El mecanismo permite a Venezuela vender el petróleo sancionado por Washington, pero a precio de mercado y sin los subsidios anteriores a China. Los fondos se depositan en una cuenta en Qatar, país mediador, y están sujetos a supervisión por parte de EE. UU.
El gobierno venezolano debe presentar un presupuesto mensual detallando los fondos necesarios para gastos gubernamentales y el objetivo de la supervisión estadounidense es asegurar que los recursos se utilicen "en beneficio del pueblo venezolano y no del régimen anterior". A pesar de la supervisión a la que el gobierno interino "accedió", los fondos permanecen bajo el control de Caracas.
A largo plazo, la administración Trump busca obtener acceso preferente para las empresas estadounidenses al sector petrolero de Venezuela, que posee las mayores reservas del mundo. Desde el arresto de Maduro el 3 de enero, Estados Unidos ha vendido 500 millones de dólares en crudo venezolano en el mercado internacional, de los cuales ya ha entregado 300 millones a Caracas.








