
Villahermosa, Tabasco. – La justicia ha alcanzado finalmente a quien, desde su posición de autoridad, cometió un acto que fracturó una vida. Rubén Guillén Altunar, quien durante años fungió como un prominente líder del Concilio Nacional de las Asambleas de Dios en Tabasco, ha sido sentenciado a 32 años de prisión tras ser hallado culpable del delito de pederastia, un crimen que perpetró en la sombra en marzo de 2015.
El juicio, que cerró un capítulo doloroso de más de una década, concluyó con un fallo implacable por parte de la jueza Alejandra Sánchez May. El Tribunal de Juicio Oral dictaminó que no habrá clemencia: la sentencia de 32 años es definitiva, sin beneficios de libertad anticipada, y obliga al sentenciado a reparar integralmente el daño provocado a la víctima, quien al momento de los hechos tenía apenas 11 años.
El caso, que se mantuvo bajo la lupa de la justicia bajo la causa penal 157/2025-M, destapó el abuso cometido en un domicilio de la ranchería La Lima, en Centro. La gravedad del delito, perpetrado por alguien que ocupaba un lugar de respeto y liderazgo sobre una comunidad de 400 mil feligreses y más de mil iglesias en el estado, ha dejado una profunda indignación social.
Hoy, la condena no solo representa el cumplimiento de la ley, sino un acto de reparación histórica para la víctima, cuya valentía permitió romper el silencio ante la figura de poder que abusó de su confianza y su infancia. Guillén Altunar ha sido puesto a disposición del Juez de Ejecución, marcando el fin de su influencia y el inicio de una larga condena tras las rejas.
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Redacción SINTEXTO Noticias
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