Un bebé de solo dos meses, detenido en un centro de migrantes en Texas, fue trasladado de urgencia a un hospital tras semanas de enfermedad, en medio de la indignación social por permitir que un menor de tan corta edad esté bajo custodia y sin el cuidado médico adecuado.
La familia, privada de su libertad por más de tres semanas, se encuentra en el centro de detención de Dilley, cerca de San Antonio, el único lugar en Estados Unidos donde se retiene actualmente a familias migrantes. El congresista demócrata Joaquín Castro denunció en sus redes sociales que el pequeño, Juan Nicolás, ha estado "constantemente enfermo" desde su llegada, "vomitando y con problemas respiratorios".
"Este bebé es muy vulnerable. Su vida está en riesgo", advirtió Castro. ¡Es inaceptable que la vida de un bebé esté en peligro por las políticas migratorias! El traslado al hospital ocurrió a última hora del lunes, evidenciando la gravedad de su estado.
Este escándalo se suma a las denuncias de abogados de inmigración: más de mil 400 personas, incluyendo unos 400 menores, permanecen retenidas en Dilley en condiciones deplorables. Hablan de falta de cuidado médico y educación para los menores, además de comida y agua en mal estado.
El polémico centro de detención, reabierto por el gobierno de Donald Trump para acelerar arrestos y deportaciones, ¡es un símbolo de la crueldad con la que se trata a las familias migrantes! ¿Hasta cuándo se permitirá este trato inhumano a los más vulnerables?








