Una tragedia de tintes cinematográficos ha conmocionado a Inglaterra. Un joven de 20 años, Emad Samir Botros, se ha declarado culpable del brutal asesinato de su padre y del intento de homicidio de su madre y hermano menor, en un ataque perpetrado en abril de 2025. Los escalofriantes detalles del caso revelan una oscura obsesión por las películas de terror, especialmente la saga de "Chucky", que habría influido en el macabro suceso.
Los primeros en llegar al domicilio, alertados por las denuncias vecinales, encontraron una escena de horror. Dos cuchillos de cocina y un martillo eran las mudas evidencias de la violencia desatada.
Ante un Tribunal de la Corona de Lewes, Botros confesó la terrible secuencia de los hechos. Tras una discusión, golpeó con un martillo la cabeza de su padre, de 57 años. Acto seguido, con un cuchillo de cocina, hirió a su madre en el rostro e impactó al niño de 11 años de la misma forma brutal que a su progenitor.
Al momento de cometer el crimen, Botros tenía solo 19 años. Su inestable estado mental, exacerbado por un diagnóstico clínico erróneo de espectro autista y depresión, se había deteriorado gravemente. Pese a que en mayo de 2024 sus padres notaron una "mejora significativa", su madre testificó que semanas antes del asesinato su comportamiento se había vuelto aterrador: "Se había ausentado de clases, hablaba solo y actuaba según alucinaciones", reveló.
Medios como la BBC y People reportaron la detención del joven el mismo día del crimen, quien, a pesar de su condición mental, fue inicialmente enviado a prisión.
Finalmente, en febrero de 2026, Emad Samir Botros se declaró culpable de los cargos por homicidio e intento de homicidio. El tribunal emitió una orden de hospitalización indefinida, a la luz de un nuevo diagnóstico: el doctor Michael Kavuma confirmó a la BBC que el joven padecía esquizofrenia paranoide.
La sombra de la cultura popular planea sobre esta tragedia. El interés obsesivo del atacante por "Chucky", el infame muñeco asesino de la saga "Child’s Play" –creada por Don Mancini–, que narra la historia de un muñeco poseído por el espíritu de un asesino en serie que utiliza un cuchillo de cocina para matar, añade un escalofriante paralelismo al uso de los instrumentos de cocina en el ataque.








