
Con drama Brasil se impone a Japón
Un gol de último minuto deja a Brasil valiosa lección ante orden nipón
HOUSTON-. ¡El fútbol en su estado más puro! Brasil escribió una página de drama y gloria en el Houston Stadium. Cuando el reloj marcaba el suspiro final, al minuto 90'+5'', Bruno Guimarães frotó la lámpara para servir un balón de oro a Gabriel Martinelli, quien con la sangre fría de los elegidos, mandó el balón a la red para el 2-1 definitivo. ¡Estalló la torcida!
La Verdeamarela demostró por qué es eterna. Tras verse contra las cuerdas, el equipo sacó la casta en un segundo tiempo eléctrico, remontando con un fútbol de alto voltaje y confirmando que su candidatura al título está más viva que nunca.
Ahora, la escuadra dirigida por el estratega Carlo Ancelotti ya espera con la guardia en alto al vencedor del duelo entre Noruega y Costa de Marfil. El arranque fue un vendaval nipón. Japón salió a morder en cada palmo del terreno, ganando los duelos individuales y asfixiando la salida brasileña.
Brasil intentó despertar con un misil raso de Matheus Cunha, pero el arquero Zion Suzuki voló para desviarlo con la punta de los guantes en una intervención milagrosa.
Aunque los sudamericanos dominaban la posesión, el muro defensivo de Japón era un rompecabezas indescifrable que impedía cualquier asomo de profundidad.
Al 29', el desastre rozó a los brasileños: Danilo perdió un balón clave y Kaishu Sano activó el turbo. En una cabalgata furiosa, Sano sacó un derechazo cruzado desde fuera del área que se coló en el arco. ¡Batacazo total y 1-0 para los asiáticos!
La sorpresa era monumental. La banca japonesa saltó como un solo hombre al campo para fundirse en un abrazo eterno con su héroe del mediocampo.
Japón no se detuvo ahí. Daizen Maeda y Junya Ito fueron auténticas pesadillas, acechando siempre el contragolpe para liquidar a una zaga brasileña que sufría para rearmarse.
Brasil parecía deambular sin brújula, errando pases impropios de su jerarquía, pero tras el descanso, la magia se hizo presente.
Ancelotti movió sus piezas y mandó al ruedo a Endrick. El efecto fue inmediato: el ataque cobró otra dimensión y solo los reflejos de Suzuki evitaron el empate inminente.
La resistencia nipona se quebró al minuto 56. Gabriel Magalhães mandó un centro con precisión quirúrgica y Casemiro, con la fuerza de todo un país, martilleó el balón de cabeza para el 1-1.
La remontada estuvo a milímetros cuando Vinícius Junior se inventó una jugada de otro planeta, dejando a dos rivales en el camino; su definición de tres dedos superó a Suzuki, pero el poste escupió el balón de forma dramática.
El cierre fue puro nervio. Japón se desdibujó ante la presión asfixiante y no pudo resistir el asedio final. En el tiempo de compensación, Brasil encontró el tesoro que buscaba, selló el triunfo, sacó los pasos de samba y se clasificó por la puerta grande a los Octavos de Final del Mundial 2026. ¡Brasil está en la siguiente ronda!
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Gerardo García Gamas
Apasionado de la fotografía .



