El terror tiene un nombre menos este domingo. Rubén Nemesio Oseguera, alias 'El Mencho', el capo de capos, el fantasma más buscado y temido del planeta, ha caído abatido. En un operativo quirúrgico, ejecutado en la inexpugnable sierra de Jalisco —su santuario durante décadas, desde donde dominó el mundo a sus anchas bajo la sombra de su ejército criminal—, las fuerzas de seguridad mexicanas han silenciado al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El criminal que inició su trayectoria delictiva en Estados Unidos adonde emigró de México junto a sus padres, fue por breve tiempo considerado líder de la organización criminal más poderosa del orbe tras la caída de otros dos narcotraficantes mexicanos El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada, ambos líderes del poderoso Cártel de Sinaloa, hoy envuelto en una guerra interna que los sigue debilitando pero dejando tras de sí una estela de ejecuciones, sangre y violencia.
Un operativo realizado por el Ejército Mexicano y fuerzas federales que se estima tuvo la colaboración estadounidense, ya el Presidente Donald Trump había alardeado que conocía la ubicación de los principales líderes criminales en México parece darle la razón, no hubo captura, un enfrentamiento terminó con la vida del poderoso capo.
La organización, un monstruo de mil cabezas que se ha erigido como el cártel más letal de México, con una red de sangre y fuego que se extiende por todo el orbe, tiembla en sus cimientos. La captura, o en este caso, la muerte de 'El Mencho' —un hombre que vivía en las sombras, apenas un puñado de fotos lo atestiguan, y cuya cabeza era el objetivo prioritario de Estados Unidos con una recompensa de 15 millones de dólares de la DEA— no es solo una victoria; es el golpe más demoledor y significativo asestado al narcotráfico en la historia reciente del país.
Oseguera Cervantes, nacido en Naranjo de Chila, Michoacán, en 1966, de orígenes humildes, transformó su vida de campesino emigrante en California a la de arquitecto de un imperio criminal sin precedentes. Desde el narcomenudeo hasta sicario, jefe de plaza, y finalmente, el gran narcotraficante mundial. Su rostro, apenas familiar por una foto de años atras de bigote que la DEA ha utilizado en sus carteles de búsqueda, era el símbolo del poderío incontrastable. Su caída eclipsa, en el imaginario de la guerra contra las drogas, incluso las de los líderes del Cártel de Sinaloa como 'El Chapo' Guzmán o la expulsión de capos históricos como Rafael Caro Quintero.
Mientras se esperan los escalofriantes detalles del operativo, la eliminación de 'El Mencho' se erige como un triunfo inobjetable de la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y ejecutada por su secretario de mayor confianza, Omar García Harfuch, en un momento crucial que le permita respirar a una invasión que se diluye con este logro.








