CHIAPAS.- Un escalofriante hallazgo de el diario EL UNIVERSAL en una de las cabañas de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho, en Tapalpa, Jalisco, sacude los cimientos de la seguridad en Chiapas. La narconómina del abatido capo —líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)— pone en evidencia presuntos nexos con la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), la policía de élite creada para combatir al crimen organizado en la entidad.
Entre el 3 y 9 de noviembre del año pasado, la FRIP, una corporación dotada de armamento de alto poder e incluso un helicóptero Black Hawk por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar en 2024, habría recibido 100 mil pesos del CJNG, según un reporte de gastos contable en poder de este diario.
El documento revela la magnitud del poder corruptor del cártel, que destina casi 2 millones de pesos a la semana para sostener su violenta operación en el sur de Chiapas, un territorio en disputa con el Cártel de Sinaloa por el control de rutas de tráfico de drogas, armas y migrantes.
El detallado registro contable, elaborado en filas y columnas, consigna pagos a una vasta red criminal y de apoyo. Sobresale la entrega de 100 mil pesos a la "Estatal Pakales", así como montos a diversas figuras y dependencias en municipios clave como Chapa de Corzo, Pantelhó y San Cristóbal: 50 mil pesos a "secretaria S. Cristóbal" y otros 50 mil a "municipio San Cristóbal", por mencionar algunos.
La narconómina, hallada por EL UNIVERSAL, expone un "ejército" de más de 300 sicarios desplegados por el CJNG en el sur chiapaneco, con sueldos semanales que varían entre 2 mil y 10 mil pesos. Solo para mantener a su célula en Tzanembolóm, municipio de Chenalhó, el grupo criminal desembolsa 283 mil pesos a la semana. En total, el cártel destina 320 mil pesos semanales a "apoyos" de funcionarios y a la "Estatal Pakales".
Además de los pagos a funcionarios y cuerpos de seguridad, el documento contable exhibe una nómina de 20 mil pesos bajo el título “Escuela Viejo Chapa”, que detalla pagos a ocho sujetos, dos de ellos identificados con el alias “Comandant”, lo que sugiere la existencia de centros de adiestramiento para sicarios del CJNG. También se reportan gastos de logística como el “empaque” de drogas, despensa, renta de casas y traslados incluso mediante plataformas como Uber.
La información, que surge del operativo para su captura que fue obtenida por EL UNIVERSAL, subraya la creciente escalada de violencia en Chiapas desde 2023 y plantea serios interrogantes sobre la integridad de las fuerzas de seguridad estatales, cuya corporación de élite fue creada justamente para contener la embestida de los cárteles.








