El gobierno de Claudia Sheinbaum evalúa la continuidad del envío de petróleo a Cuba, ahora principal proveedor de la isla tras la paralización de crudo venezolano por acciones de EE. UU. Fuentes internas señalan que la revisión obedece al temor a represalias de la administración Trump, en un contexto delicado que incluye la revisión del T-MEC y tensiones sobre cárteles de la droga.
Aunque Sheinbaum defiende públicamente los envíos como ayuda humanitaria y decisión soberana, la Casa Blanca ha advertido a Cuba. La presión de Trump incluye el cuestionamiento directo a Sheinbaum y la intensificación de la vigilancia con drones de la Armada estadounidense sobre el Golfo de México, cerca de las rutas de suministro.
México teme que un cese total del suministro (que ascendió a 17,200 barriles diarios de crudo y 2,000 de productos refinados, valorados en $400 millones hasta septiembre pasado) provoque una catástrofe humanitaria y una migración masiva. Ante la inacción de otros productores, México se mantiene como el salvavidas de una Cuba con severa escasez de energía.








